Los empleos presenciales tienen una serie de rituales, costumbres y vicios que ya forman parte de la rutina diaria de todo trabajador; y sacarse eso de encima para comenzar en el trabajo virtual, en algunos casos, no es tan sencillo.
Y es que tenemos toda una vida escuchando sobre la importancia de los horarios laborables larguísimos o temiéndole a ese supervisor escrito que puede tirar por la borda todo tu esfuerzo sin la necesidad de tener razón en lo que dice.
Todas estas costumbres se han enraízado en la cultura popular y se han convertido en un estándar al momento de trabajar para la mayoría. Por suerte, el trabajo remoto ha llegado y ya está comenzando a desmontar todo ese aparataje lleno de formalismo, jerarquías y burocracias innecesarias.
Por ello, en este post hablaremos de 5 costumbres del empleo presencial que no debes trasladar al momento de comenzar en el trabajo virtual. Y ojo, que alguna de ellas te puede perjudicar y volverse molesta para otros compañeros de trabajo, así que toca estar atento.
1. Hay que decirle adiós al ‘presentismo’ virtual.
Al momento de llegar a una oficina o a tu lugar de trabajo, lo normal es dar los buenos días y saludar amablemente a todos los que te cruzas por el camino. Al final del día, son modales y una buena educación que se debe mantener para tener un ambiente sano en el trabajo.
Sin embargo, esto en el entorno virtual no es necesario. En el trabajo virtual no es necesario que saludes a tu jefe o compañeros con un ‘buenos días’ cada vez que comiences a trabajar, ya que es una acción que consume tiempo y no genera nada productivo.
Las clásicas conversaciones de pasillo, que se podían tener en la fila del baño o al momento de tomar el café, no tienen mucho lugar en el trabajo remoto, salvo en algún momento casual dentro de alguna videollamada y situaciones muy puntuales.
En el trabajo virtual, la gran mayoría de comunicaciones son asíncronas, es decir, las personas se transmiten la información sin que ambos estén activos en el mismo momento. Por ello, tú puedes dejarle un mensaje a tu jefe (a menos que no sea urgente) y él/ella te puede responder unas cuantas horas después o al día siguiente.
Y es que debe quedar claro que un trabajador virtual no necesita estar ‘presente’ ocho o nueve horas trabajando para ser productivo, bien pagado y valorado por sus superiores. Con cumplir con sus labores y entregar todo a tiempo es suficiente.
Elimina ese viejo concepto de presentismo siguiendo estos consejos:
- ✅Valora tu trabajo por los objetivos cumplidos, no por las horas que te has tomado para lograrlo.
- ✅Evita enviar mensajes improductivos e innecesarios, comunícate asertivamente para no molestar a tus compañeros.
- ✅Asume que el contacto físico y ese rollo social del trabajo presencial no se traslada al virtual, no fuerces conversaciones ni llamadas con otros compañeros.
- ✅Acostúmbrate a usar apps productivas como Slack, Microsoft Teams o la app que use la empresa para comunicarte dentro del trabajo.
2. No esperes la supervisión para dar lo máximo de ti.
Contrario a lo que ocurre en el trabajo presencial, en el trabajo virtual no existen esos jefes que van a estar 24/7 encima de ti, verificando que haces correctamente tu trabajo.
En internet, los empleadores confían en sus trabajadores y les asignan actividades que se deben completar de forma independiente; sin la necesidad de su aprobación o intervención constante.
Por ello, no esperes a que tu superior te regañe para dar lo máximo de ti. Una vez tienes una asignación, dedícate a cumplir con tu trabajo y entregarlo dentro del plazo estipulado.
La evaluación de tu trabajo llegará después de esta entrega y, en el caso de que esté todo bien, simplemente te agradecerán la entrega y seguirán con el próximo encargo, sin otras novedades.
- ✅Da lo máximo de ti en todo momento, no esperes sugerencias ni regaños de tus jefes.
- ✅Sé un trabajador independiente, busca solventar todo lo que puedas sin necesitar ayuda.
- ✅Acostumbra ser puntual con tus entregas y no retrasarte con tus pedidos.
3. Olvídate de tu horario rígido de 8-9 horas en el trabajo virtual.
El trabajo virtual se destaca por tener flexibilidad en sus horarios y no tanta rigidez como los presenciales. Por ello, algunos nuevos teletrabajadores se sienten poco productivos por trabajar ‘menos tiempo’ de lo que esperan.
Lo cierto es que en el entorno virtual no es necesario cumplir una cierta cantidad de horas para recibir tus pagos o cumplir con tus entregas; a menos que tu cliente lo haya especificado y te haya contratado de esa manera.
En internet, la mayoría de empleos se miden por objetivos, que deben ser cumplidos dentro un plazo límite; pero no tiene importancia cuántas horas utilices para ello.
Por lo tanto, sácate de la cabeza esa idea de que productividad = 8 horas de trabajo diario. Aprovecha los beneficios del trabajo remoto y disfruta de esa flexibilidad que todos necesitamos.
- ✅Los trabajos por objetivos son los más frecuentes en internet.
- ✅Aunque te paguen por hora, la mayoría de clientes no exige un horario estricto.
- ✅Crea tu propia rutina para mantener un orden que te convenga, hecho enteramente acorde a tus necesidades.
4. Tu casa no es tu oficina, no siempre puedes estar disponible.
En los trabajos presenciales, cuando estamos en la oficina prácticamente estamos a merced del jefe; dispuestos u obligados a cumplir con cualquier asignación que disponga, pues estamos dentro de nuestro horario laboral.
No obstante, en la mayoría de trabajos remotos no existe el horario laboral ni vamos a la oficina. Por ende, que estemos en casa, no significa que siempre estamos disponibles para trabajar.
Debes aprender a poner tus propios límites de horario y priorizar tu tiempo de ocio y descanso. Tú mismo tienes la libertad de arrancar y culminar tu jornada laboral, no dejes que tus cargas de trabajo te fatiguen ni saturen.
- ✅Crea rituales propios, como cerrar la laptop, apagar la PC o cambiar de habitación, para hacerte entender que tu jornada terminó.
- ✅Fija una hora límite para dejar de trabajar y dedicarte a otras cosas.
5. Sobreentender y guiarte por la palabra.
Y nuestra última recomendación no puede ser otra que: «Anotar todo lo importante, dejar constancia por escrito de tus encargos para evitar malos entendidos«.
Dentro de la presencialidad, se acostumbra a asignar tareas y establecer acuerdos verbalmente. En internet, se puede hacer lo mismo a través de videollamadas o notas de voz.
Para tener todo en orden y evitar malos entendidos, comunícate de forma escrita, clara y precisa; sobre todo cuando estás resolviendo dudas importantes sobre tu trabajo.
De esta manera, evitarás inconvenientes y tendrás pruebas fehacientes para defenderte si te quieren achacar algún error que no cometiste.
Muchas gracias por haber llegado al final del artículo. Te recomiendo leer otros posts del blog de la Academia de Trabajo Virtual para más información.
No olvides seguirnos en nuestras cuentas de YouTube, Instagram y Facebook para enterarte de nuestros cursos, novedades y programas gratuitos.
¡Nos vemos en el próximo artículo!





