El trabajo remoto tiene diferencias muy claras con los empleos presenciales que, aunque gran parte de ellas son ventajas, también requieren un cambio de hábitos para empezar a acostumbrarnos a esta nueva vida.
Lo más evidente es que ya no necesitas salir de casa para ganar dinero, así que tienes que acostumbrar a tu cerebro a activarse y ponerse en ese ‘mood’ productivo sin tener que ir a un lugar de trabajo, tomar el autobus o levantarte súper temprano.
Como en toda disciplina, el secreto para dar lo máximo de ti es ser muy disciplinado y constante, con esfuerzos sostenidos día tras día que van formando una rutina beneficiosa, positiva y saludable.
Por ello, en este post te hablaremos de esa fórmula secreta, esos buenos hábitos que debes interiorizar para convertirte en un excelente trabajador remoto y organizar todos tus días de la forma más sana y productiva posible. ¡Vamos allá!
1. Aprende a gestionar tu energía diaria en el trabajo remoto.
No todas las personas funcionamos al máximo a toda hora, algunas prefieren trabajar por las noches porque pueden concentrarse mejor sin tanto ruido, otras optan por levantarse por la mañana para activarse temprano y también están los que eligen trabajar por la tarde, cuando ya han culminado con sus tareas matutinas.
Por ello, es importante que sepas gestionar tu propia energía y utilices tus horas más productivas para el trabajo más pesado, el que requiere más tu atención y capacidad analítica.
Aprovecha la energía de tus horas productivas.
Normalmente, se recomienda hacer el trabajo pesado por la mañana o en el momento que tienes más energía, ya que tu cuerpo y tu mente están preparados para rendir después de un placentero descanso.
Salir de ese trabajo pesado te aliviará de cargas para el resto del día, por lo que podrías usar las tardes para reuniones con tus compañeros de trabajo, tareas de organización, revisar correos u otras actividades que no requieran tanta concentración.
En las últimas horas de tu jornada, si es que trabajas por hora, puedes aprovecharlas para coordinar cualquier cosa que necesites para el día próximo y adelantar lo necesario para seguir trabajando a buen ritmo el próximo día.
Por supuesto, es importante que también tengas una buena higiene del sueño, con al menos esas 7-8 horas de descanso que todo cuerpo necesita para rendir al máximo al día siguiente.
- ✅Gestionar tu energía te ayudará a crear hábitos saludables y establecer una rutina.
- ✅Dormir bien es el pilar de todo, sin buen sueño, no hay energía que gestionar.
- ✅Aprovecha tus horas productivas y gestiona tus cargas según tus propias sensaciones.
2. Crea tus propias rituales de apertura y cierre de jornada.
Con el trabajo presencial nos acostumbramos a ciertos eventos que nos ayudan a mantenernos enfocados y prepararnos para la jornada laboral. Por ejemplo, las personas inconscientemente usan su tiempo de transporte hacia la oficina para prepararse para sus labores, de manera que su mente ya está completamente preparada para enfrentar sus obligaciones al llegar, al menos en la mayoría de los casos (si el sueño lo permite).
Ahora, en el caso de la salida o al final de jornada, nuestra mente asocia el apagar el ordenador o cerrar la puerta de la oficina con el cierre de la jornada, facilitando la transición a la fase de descanso u ocio después del trabajo.
Estos eventos, lógicamente, no existen cuando estamos trabajando en remoto. Por ello, es conveniente crear estos ‘rituales’ para formalizar nuestra apertura y cierre de jornada, en pro de tener también un horario estable y no dejar consumir todo nuestro día a día trabajando en el ordenador.
Una simple luz o un pequeño aviso funcionan de maravilla.
Al momento de comenzar a trabajar, puedes encender una lámpara que indique que tu jornada laboral ha comenzado. Y no vale hacer trampas, mientras esa lámpara esté encendida no puedes apartarte del trabajo por períodos largos, solo descansos cortos para tomar agua, ir al baño y reenfocarte en tus labores.
Con este ritual, ya sabes que al apagar la lámpara ya eres ‘libre’ de toda obligación. Y si además combinas estos rituales con horarios fijos, te será mucho más fácil crear una rutina sana.
3. Evita distracciones en el trabajo remoto con un simple truco.
El mundo actual nos presenta distracciones prácticamente a cada segundo a través del teléfono móvil, el televisor y hasta la misma computadora en la que estamos trabajando.
Existe una regla muy sencilla para evitar distraerte: Simplemente aleja de ti cualquier elemento que te pueda distraer y colócalo en un sitio que no puedas alcanzar fácilmente, que requiera que te levantes y hacer un esfuerzo físico para tomar el móvil o tu tablet.
Denominada por algunos como la regla de los 20 segundos, este método sirve para aumentar la concentración y evitar las distracciones, ya que el cuerpo entiende que ‘tardarás demasiado‘ en hacerlo y dejarás dicha idea a un lado casi que inconscientemente.
Al principio, quizás te cueste un poco no levantarte de la silla, pero con el paso del tiempo crearás un hábito que, a su debido tiempo, ya te permitirá tener tu teléfono al lado y ni siquiera sentir la necesidad de revisarlo a cada rato.
4. Aumenta el factor humano en tus conversaciones.
El contacto humano es una de las cosas que más se ha perdido con el trabajo remoto, ya que se simplifican los mensajes y no existen esos cruces de ‘buenos días’ que podíamos tener en una oficina.
Para contrarrestar la monotonía y esa sensación de aislamiento, una buena opción es intentar abrir conversación con tus compañeros de trabajo o tu jefe con alguna frase informal que no sea estrictamente relacionado al trabajo.
Un simple, ¿Cómo estás? Puede darle un toque más humano y necesario a cada mensaje, haciéndonos sentir más acompañados a pesar de estar en nuestra habitación.
5. Cambia de aires de vez en cuando, que el trabajo remoto lo permite.
Y como tip final de hoy, te recomendamos cambiar de aires periódicamente y no quedarte todo el tiempo encerrado en tu habitación. Si tienes una portátil, aprovecha que no tienes a ningún jefe supervisándote detrás y ve a trabajar algún día a una cafetería o a un centro comercial.
Este cambio de aires, por más simple que pueda parecer, te permite ver las cosas desde otra perspectiva, haciéndote sentir mucho más libre durante tu jornada laboral, con un buen café en la mesa o ese ‘snack’ que tanto te provoca por las tardes.
Crear este hábito te dará una motivación extra para cumplir con tus labores semana a semana, sobre todo si eliges un día fijo para salir a trabajar a tu cafetería favorita o conocer un lugar nuevo de la ciudad.
Si la práctica hace al maestro, los buenos hábitos construyen al buen trabajador remoto. Confecciona una rutina sana, con hábitos saludables, para vivir a plenitud las bondades del teletrabajo.
Muchas gracias por haber llegado al final del artículo. Te recomiendo leer otros posts del blog de la Academia de Trabajo Virtual para más información sobre cómo ganar dinero desde casa.
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¡Nos vemos en el próximo artículo!





